
Esta campaña empodera a todas las partes y participantes a nivel mundial para exigir justicia, proteger los derechos y apoyar soluciones pacíficas y democráticas a las crisis políticas, sociales y ambientales de Panamá.
La razón: La integridad democrática de Panamá depende de proteger los derechos cívicos y la justicia ambiental. Tu voto puede exigir responsabilidad y autodeterminación sostenible.
La crisis: Tensiones nacionales en curso en torno a las concesiones de minería a cielo abierto, brechas no resueltas en la restauración ambiental y la protección del discurso cívico pacífico.
La demanda: Aplicar estrictas protecciones ambientales, proteger los derechos laborales e indígenas, y garantizar un diálogo democrático transparente sobre los recursos naturales.
El objetivo: Pasar de la agitación nacional y la incertidumbre económica a una resolución diplomática y no violenta que proteja tanto a las comunidades como a los ecosistemas.

Tras las históricas protestas a nivel nacional que llevaron a la Corte Suprema a declarar inconstitucional el contrato de minería a cielo abierto de Cobre Panamá, la nación se encuentra en una encrucijada ambiental y económica crítica. A mediados de julio de 2026, un grupo de trabajo interinstitucional del gobierno está evaluando activamente una auditoría integral de la mina de cobre suspendida, que identificó deficiencias operativas persistentes en la reforestación y la gestión de la biodiversidad, con el fin de entregar una recomendación formal sobre el futuro del proyecto antes de fin de año. Mientras tanto, las manifestaciones públicas en curso por parte de la sociedad civil, sindicatos y comunidades indígenas Ngäbe continúan destacando la profunda desconfianza pública y la urgente demanda de que el liderazgo nacional respete la oposición popular a la minería a cielo abierto.
La verdadera estabilidad nacional requiere una economía que honre la voluntad de su pueblo y proteja sus vitales selvas tropicales y fuentes de agua dulce. Debemos exigir reformas democráticas transparentes y responsabilidad institucional estricta, asegurando que cualquier decisión respecto a los recursos nacionales esté impulsada por diálogo público abierto, justicia ambiental y respeto por la dignidad humana en lugar de presión económica externa.
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